Familias afectadas por el tiroteo escolar de Tumbler Ridge, en Columbia Británica, han presentado demandas contra OpenAI y su CEO, Sam Altman, ante un tribunal federal de Estados Unidos. Las demandas acusan a la empresa de negligencia, muerte injusta, responsabilidad por producto defectuoso y falta de aviso a la policía tras detectar actividad violenta en una cuenta de ChatGPT vinculada a Jesse Van Rootselaar, la persona señalada por las autoridades como autora del ataque.
El caso coloca a OpenAI en el centro de una cuestión legal nueva. Las familias sostienen que la empresa identificó señales de riesgo meses antes del ataque y no informó a las autoridades canadienses. OpenAI reconoce que cerró una cuenta en junio de 2025 por violar sus políticas, pero afirma que en ese momento no identificó una planificación creíble e inminente que superara su umbral interno para remitir el caso a la policía.
Qué reclaman las familias en las demandas contra OpenAI?
Las demandas se presentaron en San Francisco, donde OpenAI tiene su sede. Los demandantes incluyen familiares de víctimas mortales y supervivientes del tiroteo de Tumbler Ridge. Sus abogados sostienen que OpenAI y Sam Altman tenían información suficiente para activar una alerta de seguridad pública.
Las familias alegan que los sistemas internos de OpenAI marcaron conversaciones preocupantes de Van Rootselaar en junio de 2025. Según las demandas, esas conversaciones incluían escenarios de violencia con armas. Los demandantes sostienen que miembros del equipo de seguridad recomendaron contactar con la policía, pero que la dirección de OpenAI decidió no hacerlo.
El núcleo de la acusación es claro. Las familias afirman que OpenAI detectó una señal de amenaza, cerró una cuenta y dejó sin aviso a las autoridades. También sostienen que Van Rootselaar creó otra cuenta después de la desactivación y siguió usando ChatGPT antes del ataque.
Qué ocurrió en Tumbler Ridge
El 10 de febrero de 2026, la Real Policía Montada de Canadá recibió una alerta por un tirador activo en Tumbler Ridge Secondary School. La policía emitió una alerta pública y acudió al centro educativo. El ataque dejó víctimas en la escuela y en una vivienda vinculada al caso.
Las autoridades confirmaron la muerte de cinco estudiantes de entre 12 y 13 años y de una asistente educativa de 39 años en Tumbler Ridge Secondary School. También se informó de muertes en una vivienda antes del ataque al colegio. El balance total publicado por medios internacionales incluye nueve fallecidos, incluida la persona atacante, y al menos 25 heridos.
La magnitud del caso convirtió el ataque en una de las peores matanzas recientes de Canadá. El hecho también elevó la presión sobre OpenAI porque la empresa ya había intervenido una cuenta vinculada al autor del ataque meses antes.
La cuenta de ChatGPT y el punto clave del litigio
OpenAI comunicó a funcionarios canadienses que en junio de 2025 cerró una cuenta de ChatGPT vinculada al autor del ataque. La empresa explicó que un sistema automatizado detectó la cuenta y que revisores humanos evaluaron si la actividad violaba sus políticas y si justificaba una remisión a las fuerzas de seguridad.
OpenAI afirma que, con la información disponible en ese momento, no identificó una planificación creíble e inminente que cumpliera su umbral interno para avisar a la policía. Esta frase será central en el caso. El tribunal deberá valorar si ese umbral fue razonable, si se aplicó correctamente y si OpenAI tenía un deber de actuación mayor.
Las familias presentan una lectura distinta. Sostienen que OpenAI sí vio señales suficientes de riesgo real. Afirman que la empresa eligió una medida interna, la desactivación de la cuenta, cuando debió activar una medida externa, el aviso a la policía canadiense.
La disculpa de Sam Altman aumentó la presión sobre OpenAI
Sam Altman publicó una disculpa dirigida a la comunidad de Tumbler Ridge. En la carta, Altman dijo que lamentaba profundamente que OpenAI no hubiera avisado a las fuerzas de seguridad sobre la cuenta cerrada en junio. También afirmó que la empresa trabajaría con distintos niveles de gobierno para evitar que algo similar volviera a ocurrir.
La disculpa tiene valor político y reputacional. También tiene valor legal para las familias. Los demandantes pueden usarla para reforzar la idea de que OpenAI reconoce una falla en su proceso de escalamiento. OpenAI puede responder que la disculpa no equivale a una admisión jurídica de responsabilidad por el ataque.
Qué puede pedir el tribunal a OpenAI
Las demandas buscan daños económicos. También buscan cambios estructurales. Entre las posibles medidas aparecen reglas de remisión obligatoria a fuerzas de seguridad, bloqueo más fuerte de usuarios expulsados por abuso violento, conservación de registros relevantes y auditorías de seguridad.
Un fallo contra OpenAI podría crear presión sobre otras empresas de IA generativa. Google, Anthropic, Meta y otros proveedores podrían revisar sus políticas de violencia, sus sistemas de alerta y sus procesos de revisión humana. Un fallo favorable a OpenAI podría reforzar la idea de que la responsabilidad principal recae en el usuario y no en el proveedor del modelo.
Qué habrá que vigilar ahora
El avance del proceso judicial será el primer punto clave. Las demandas pueden forzar la entrega de registros internos, chats, decisiones de revisión y comunicaciones de liderazgo. Esos documentos pueden mostrar si OpenAI siguió sus propios protocolos o si la empresa ignoró alertas internas.
El segundo punto será la reacción regulatoria en Canadá y Estados Unidos. Los legisladores pueden usar el caso para exigir reglas sobre remisiones policiales, seguridad infantil, detección de usuarios reincidentes y auditorías de modelos conversacionales.
El tercer punto será la respuesta de OpenAI. La empresa ya prometió reforzar sus salvaguardas, su relación con autoridades canadienses y su detección de infractores reincidentes. El litigio decidirá si esos cambios bastan como respuesta o si llegaron demasiado tarde para las familias de Tumbler Ridge.